Lo que piensas que eres es sólo una mirada limitada de una realidad mucho más amplia. Es la seguridad de nuestro personaje creado durante tantos años, nuestra identidad, la que nos mantiene atrapados. Este personaje tiene su utilidad y es necesario, el problema es cuando sin darnos cuenta podemos pasar años dormidos dejando que sea él quien lleve las riendas de nuestra vida. Si alguna vez has cambiado de opinión, ya has experimentado un pequeño cambio de ti mismo, imagina si lo que cambia es tu propia percepción sobre quién eres, o quién no eres. Despertar significa observar las fronteras entre lo que crees que eres y no eres, significa atreverse a explorar zonas que aún no conoces. Es posible que el propósito fundamental de la vida sea precisamente expandir nuestra conciencia, nuestra percepción sobre la percepción. Marcarse objetivos, ponerse metas, vivir para alcanzar deseos o motivaciones es como el oxígeno que te permite alcanzar el verdadero propósito final: darse cuenta del acto de la respiración en si misma.

Luis I. Ballesteros

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