¿Cuántas veces buscamos algo en el lugar equivocado, sin siquiera plantearnos que podamos estar equivocados?

Quiero compartir contigo algunas claves que pueden ayudarte a encontrar la serenidad y paz interior que tanto anhelas, y que te llevará a disfrutar más de la alegría de vivir.

Si te paras un momento y te haces consciente, te darás cuenta de que la mayoría del tiempo es tu mente quien dirige tu vida y no tú quien dirige tu mente. Esto sucede porque la gran parte de las personas están identificadas con su mente, considerando que su mente es lo único que son, su verdadera identidad. ¨Soy mi mente¨, ese sería el pensamiento inconsciente que nos mantiene atrapados en ella, es como una falsa ilusión que opera en las personas. Esta identificación con la mente, presente sin que nos demos cuenta de ello, hace que pasemos gran parte de nuestra vida atrapados en el pasado, recordando quienes somos, lo que hemos sufrido o cómo hemos hecho de bien o mal las cosas, y en el futuro, con el anhelo de encontrar respuestas o soluciones para conseguir nuestra propia salvación. Todo es una ilusión de la mente, cuando llega ese futuro, nunca encuentras lo que estabas buscando.

Dime una cosa, ¿cuánto tiempo vives en el presente? ¿Qué porcentaje de tu vida estás plenamente en el Ahora? El Ahora, es en realidad lo único que tenemos, es lo único que existe de verdad, pero el Ego no quiere que vivas en él, porque entonces dejará de existir, dejará de ser, y eso es precisamente lo que más teme.

En el momento presente, existe una fuente infinita de paz y bienestar. No necesitas hacer nada, sólo aceptar el Ahora, no resistirte a lo único que tienes, el momento presente. Para ello, puedes darte cuenta de cómo opera tu mente, de tus propios pensamientos y sentimientos, como un testigo, un observador, sin juicio, con pura conciencia. El juicio forma parte de la mente egoica, no de tu verdadero ser. La libertad comienza cuando te das cuenta que no eres el ´´pensador´´, sino que el pensamiento sólo es una pequeña parte de una inteligencia suprema (Eckhart Tolle, El Poder del Ahora).

Puede servirte para ser observador de tu mente y aceptar plenamente el presente, conectar con tu propia respiración, los sonidos, tus sensaciones, colores o imágenes, olores o sabores, o sentir la energía de tu propio cuerpo. Podrás poco a poco ser cada vez más consciente, desconectar del falso tiempo y disfrutar de una vida más plena, más auténtica, más feliz, apreciando la belleza de las cosas.

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Aceptar el presente no significa resignarse a una situación que no te gusta, significa aceptar que la situación es como es, sin resistirte, y cuando la hayas aceptado de verdad, tomar las acciones necesarias para cambiar algo. Estas son las acciones verdaderas, que vienen de un estado de conciencia diferente, y que es más probable que te lleven por el buen camino.

Desde un estado de conciencia más amplio, sucede una cosa casi milagrosa, y es que emerge de lo más profundo de tu ser un estado de paz, serenidad y alegría difícil de explicar. Lo mejor es que experimentes por ti mismo, practicando poco a poco el estado de presencia, 10 minutos al día o 20 al principio puede estar bien, hasta que se vaya convirtiendo en un hábito y te salga casi automáticamente. Esto se consigue muy bien con la meditación, aunque puedes practicar la presencia en cualquier sitio y momento donde estés, simplemente paseando, o viajando en transporte público, la clave es guiar tu atención hacía ti mismo y hacia el exterior. Cuando tu mente te atrape y te lleve al pasado o al futuro, y te des cuenta, sin juzgar vuelves a conectar con algo del momento presente. Al principio puede ser algo complicado, pero poco a poco se convierte en una habilidad.

El despertar de tu conciencia te llevará a experimentar la vida de otra manera, conocerte mejor, gestionar mejor tus emociones, ser más auténtico, disfrutar más de las cosas, y gozar de mayor libertad.

Conforme vayas siendo diestro en el dominio de tu mente, podrás dedicar el tiempo que quieras a planificar el futuro y resolver los problemas si es necesario, pero desde otro lugar, desde un estado auténtico del ser, de tu propio ser.

Luis I. Ballesteros

Coach Profesional y Formador